
¿Un simple deporte?, yo no diría eso. Una pasión de multitudes más bien, de gente de todas procedencias. El futbol no distingue. Una vez comienza a rodar el balón, el rico no piensa en su dinero, el pobre olvida su carencia, el deudor paga lo que debe tan solo por unas horas. Nadie es el mismo durante los noventa hermosos capítulos de este libro llamado Fútbol.
Amor, odio, penas, alegrías. Es increíble la cantidad de emociones evocadas por una simple esfera de cuero compartida por veintidós poetas, que escriben la historia con sus pies cada vez que el verde pasto asoma sobre ellos. Estos son animados por miles de guerreros que identificados con sus colores, se unen formando una sola voz, pidiendo a gritos que sea escrita la mejor de las epopeyas, digna de ser recordada por un pueblo durante generaciones.
Una de las frases con las que más concuerdo es la Siguiente: “Los Jugadores pasan, los dirigentes también, pero la Hinchada jamás”. La pasión por un equipo no termina al momento de perder un campeonato, o perder la categoría. Es más bien un sentimiento con el cual se nace, se vive y se muere, un amor incondicional que se comparte con miles de otras personas, que forman una gran familia. En definitiva el fútbol (para los amargados un deporte cualquiera, para otros una razón de vida), es fuente de emociones y sentimientos sin límite para quienes viven teniendo en cuenta de que este es el deporte más hermoso del mundo.
Maximiliano Villarroel D
Nota Foto: Mundial de Fútbol 1962, realizado en Chile, en la foto el dueño de casa frente a Brasil de Vavá, Garrincha y Pelé

